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5 formas de difusi贸n del cristianismo en la antigua Roma

驴C贸mo pas贸 el cristianismo de ser una peque帽a secta en un rinc贸n del Imperio Romano en el siglo I, a la religi贸n a la que se convirti贸 el emperador a principios del siglo IV? Su difusi贸n se vio muy favorecida por la unificaci贸n pol铆tica del imperio y su extensa red de carreteras, as铆 como por la creencia de muchos cristianos de que la religi贸n era algo que cualquiera pod铆a adoptar, independientemente de su origen regional o religioso.

Los ciudadanos de a pie difunden la palabra

Misioneros como Pablo, una de las principales figuras del Nuevo Testamento de la Biblia, viajaron por todo el imperio con la intenci贸n de difundir el cristianismo. Sin embargo, la mayor铆a de las personas que ayudaron a difundir la religi贸n lo hicieron simplemente hablando de ella con sus vecinos, amigos y familiares, dice Edward Watts, profesor de historia de la Universidad de California en San Diego y autor de The Final Pagan Generation: Rome’s Unexpected Path to Christianity.

芦Los misioneros son una parte de la historia, pero la mayor parte de la historia tiene que ver con cristianos normales que hablan con gente normal禄, dice. 芦Y esa, creo, es la raz贸n m谩s importante por la que el cristianismo surge de la forma en que lo hace en el mundo romano. No se trata de la actividad misionera de gente como Pablo, sino de personas cuyo nombre desconocemos.禄

Al principio, el cristianismo coexisti贸 con el 芦paganismo禄

En el apogeo del Imperio Romano, en el siglo II, 茅ste se extend铆a por Europa, el norte de 脕frica y Oriente Medio. Una de las principales razones por las que el cristianismo pudo extenderse por este vasto imperio fue que muchas personas consideraron la nueva religi贸n como algo que pod铆an adoptar f谩cilmente sin tener que cambiar sus pr谩cticas culturales y religiosas existentes.

En los siglos I y II, la mayor铆a de los habitantes del Imperio Romano adoraban a varios dioses a la vez. Cuando oyeron hablar del cristianismo, no pensaron necesariamente que adorar a Jesucristo significara tener que dejar de adorar a sus otros dioses, como J煤piter, Apolo y Venus. M谩s bien, muchos adoptaron el cristianismo a帽adiendo a Jes煤s al grupo de dioses que ya adoraban, dice Watts.

La creencia de que el cristianismo era compatible con lo que ahora llamamos paganismo ayud贸 a que el cristianismo se extendiera por el Imperio Romano. Aunque algunos cristianos sosten铆an que s贸lo hab铆a un dios y que los cristianos no deb铆an adorar a ning煤n otro, no era as铆 como muchos habitantes del Imperio Romano entend铆an el cristianismo en aquella 茅poca, dice Watts.

El cristianismo no se presentaba como un club exclusivo

El cristianismo tambi茅n se vio favorecido por la idea de que era una religi贸n para cualquiera, no s贸lo para los habitantes de una regi贸n determinada con un trasfondo religioso espec铆fico. Aunque algunos cristianos debatieron este punto, misioneros como Pablo predicaron que una persona no ten铆a que obedecer las leyes jud铆as en torno a la circuncisi贸n y las pr谩cticas alimentarias kosher para convertirse en cristianos.

芦Este es un cambio clave porque hace que el list贸n de entrada sea mucho m谩s bajo禄, dice Watts. 芦Si eres un hombre que quiere convertirse al cristianismo, y se supone que primero tienes que convertirte al juda铆smo, es literalmente doloroso y peligroso para ti convertirte禄.

Adem谩s, la traducci贸n de los evangelios cristianos de su arameo original al griego los hizo accesibles a m谩s personas en el imperio. A diferencia del arameo, una lengua regional hablada en Judea, el griego se hablaba en todo el Imperio Romano.

La persecuci贸n temprana no era generalizada

Durante los siglos I y II, la persecuci贸n de los cristianos en el Imperio Romano fue espor谩dica y espec铆fica de cada regi贸n, m谩s que de todo el imperio. La persecuci贸n de m谩rtires cristianos como Ignacio de Antioqu铆a, que muri贸 en el siglo II, no representaba las experiencias de la mayor铆a de los cristianos.

Esto no cambi贸 hasta mediados del siglo III, cuando los emperadores Decio, que gobern贸 del 249 al 251, y Valeriano, que gobern贸 del 253 al 260, lanzaron campa帽as para promover los valores y costumbres tradicionales romanos, como el sacrificio de animales a dioses paganos. Los funcionarios documentaban estos sacrificios con recibos de papiro para que la gente los conservara como registro de su sacrificio. Los que no ten铆an estos recibos y se negaban a sacrificar pod铆an ser arrestados y asesinados.

La campa帽a de Decio no se dirig铆a espec铆ficamente a los cristianos, sino a cualquiera que no practicara los sacrificios paganos. En cambio, la campa帽a de Valeriano se dirigi贸 a los cristianos de forma m谩s directa. Despu茅s de esto, la siguiente gran campa帽a contra los cristianos fue la Gran Persecuci贸n. Comenz贸 en el a帽o 303 bajo el emperador Diocleciano, y condujo a la muerte de muchos l铆deres religiosos cristianos y a la confiscaci贸n de las propiedades cristianas

Un emperador se convirti贸 y reconoci贸 oficialmente la fe

La Gran Persecuci贸n fue la m谩s severa del Imperio Romano contra los cristianos, y tambi茅n la 煤ltima. Esto se debe a que despu茅s de esta persecuci贸n, en el a帽o 312, el emperador Constantino I se convirti贸 en el primer emperador romano que se convirti贸 al cristianismo. Un a帽o m谩s tarde, ayud贸 a promulgar el Edicto de Mil谩n, que puso fin a la persecuci贸n gubernamental de los cristianos e hizo del cristianismo una religi贸n reconocida y legal dentro del imperio.

El gobierno de Constantino no marc贸 un cambio inmediato en el Imperio Romano de pagano a cristiano. Sin embargo, 芦inicia un proceso que, a finales del siglo IV, conducir谩 a la restricci贸n expl铆cita de las pr谩cticas paganas y a la promoci贸n expl铆cita de las pr谩cticas cristianas por parte del gobierno imperial禄, afirma Watts.

El cristianismo continu贸 extendi茅ndose por los territorios del Imperio Romano de Occidente tras su ca铆da en 476. A lo largo de los siglos siguientes, se convirti贸 en la religi贸n dominante en la ciudad de Roma y en las regiones europeas sobre las que gobernaba el Imperio Romano. El Coliseo romano, anta帽o escenario de mort铆feras batallas de gladiadores, se convirti贸 incluso en un lugar sagrado para los cristianos, donde, en el siglo XVII, un artista pint贸 una imagen de la antigua Jerusal茅n.

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