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Los 6 mayores saqueos a Roma

Echa un vistazo a seis de las incursiones m√°s da√Īinas en la Ciudad Eterna.

1. Los galos

La historia del primer saqueo de Roma est√° impregnada de mitos y leyendas, pero lo m√°s probable es que comenzara cuando la joven ciudad se vio envuelta en un conflicto con una banda de celtas galos dirigida por el caudillo Brennus. El 18 de julio de 387 a.C., los dos bandos se enfrentaron en una batalla a orillas del r√≠o Allia. Los romanos a√ļn no hab√≠an perfeccionado el estilo de lucha que har√≠a famosas a sus legiones, y muchos de sus hombres se dispersaron ante la primera carga del ej√©rcito galo, de pelo salvaje y pecho descubierto. El resto fue masacrado, dejando a Brennus el camino libre hacia Roma. Sus hombres entraron en la ciudad unos d√≠as despu√©s y comenzaron con una org√≠a de violaciones y saqueos. Los edificios fueron quemados o saqueados de todos sus objetos de valor, y la mayor parte del senado romano fue pasado a cuchillo en el Foro.

Mientras los galos causaban estragos en el resto de la ciudad, los romanos supervivientes se fortificaron en lo alto del Capitolio. Repelieron varios ataques galos, pero tras varios meses de asedio, acordaron pagar 1.000 libras de oro a cambio de que Brennus y su ej√©rcito abandonaran la ciudad. La leyenda cuenta que Brennus utiliz√≥ una balanza ama√Īada para pesar el rescate. Cuando los romanos se quejaron, lanz√≥ su espada sobre la balanza y grit√≥ ¬ę¬°Vae Victis!¬Ľ. (¬ę¬°Ay de los vencidos!¬Ľ). Los romanos se reconstruyeron tras la marcha de los galos, pero la derrota en el r√≠o Allia dej√≥ profundas heridas. Durante el resto de la historia romana, el 18 de julio se consider√≥ un d√≠a maldito.

2. Los visigodos

Roma se recuper√≥ de la debacle gala y sigui√≥ floreciendo durante casi 800 a√Īos, pero su segundo saqueo en el a√Īo 410 d.C. marc√≥ el inicio de una larga y atroz ca√≠da. En ese momento, el Imperio Romano estaba dividido y en declive. Las tribus germ√°nicas merodeadoras hab√≠an comenzado a hacer incursiones a trav√©s del Rin y el Danubio, y una de ellas, un grupo de visigodos dirigido por un rey llamado Alarico, ya hab√≠a asediado Roma en dos ocasiones distintas. Cuando los b√°rbaros volvieron para un tercer asedio, un grupo de esclavos rebeldes abri√≥ la Puerta Salariana y les permiti√≥ entrar en la ciudad. Alarico y sus hordas procedieron a quemar edificios, asesinar arist√≥cratas y robar todo lo que no estuviera clavado. Tres d√≠as despu√©s, tras despojar a la ciudad de todos sus objetos de valor, se retiraron de Roma y desaparecieron por la V√≠a Apia.

El saqueo visigodo hab√≠a sido relativamente controlado. Muchos de los monumentos y edificios m√°s famosos de Roma quedaron intactos, y como los godos eran cristianos, permitieron que la gente se refugiara en las bas√≠licas de San Pedro y San Pablo. Sin embargo, la noticia de que la Ciudad Eterna hab√≠a ca√≠do caus√≥ una gran conmoci√≥n en todo el Mediterr√°neo. ¬ęLa voz se me atasca en la garganta y, mientras dicto, los sollozos me ahogan¬Ľ, escribi√≥ el cristiano San Jer√≥nimo. ¬ęLa ciudad que hab√≠a tomado el mundo entero fue tomada ella misma¬Ľ.

3. Los v√°ndalos

El uso de la palabra ¬ęvandalismo¬Ľ para describir la destrucci√≥n gratuita de la propiedad p√ļblica debe su origen a los v√°ndalos, un pueblo tribal germ√°nico que llev√≥ a cabo un famoso saqueo de Roma. El asalto fue provocado por el asesinato del emperador romano Valentiniano III, que hab√≠a prometido a su hija Eudocia al hijo del rey v√°ndalo Genserico como parte de un tratado de paz. Alegando que el acuerdo quedaba invalidado por la muerte del emperador, Genserico invadi√≥ Italia y march√≥ sobre Roma en 455. Los romanos no pudieron detener el avance de su ej√©rcito, por lo que enviaron al Papa Le√≥n a negociar. El pont√≠fice persuadi√≥ a Genserico para que no quemara la ciudad ni asesinara a sus habitantes y, a cambio, se permiti√≥ a los v√°ndalos atravesar las puertas de Roma sin luchar.

Genserico y su banda pasaron las dos semanas siguientes recogiendo todo el bot√≠n que pudieron llevar. Saquearon el oro, la plata y los muebles de las casas patricias de la ciudad, e incluso saquearon el palacio imperial y el templo de J√ļpiter √ďptimo M√°ximo. Fieles a su palabra -aunque no a su nombre- se abstuvieron de destruir edificios o matar a alguien, pero hicieron algunos prisioneros. El principal de ellos fue la hija de Valentiniano, la princesa Eudocia, que m√°s tarde se cas√≥ con el hijo de Genserico de acuerdo con su anterior acuerdo.

4. Los ostrogodos

Tras el derrocamiento del √ļltimo emperador occidental en el a√Īo 476 d.C., Roma fue gobernada por una serie de reyes germanos y ostrogodos. El emperador oriental Justiniano consigui√≥ reconquistar la regi√≥n durante el siglo VI, pero la resistencia ostrogota volvi√≥ m√°s tarde por cortes√≠a de Totila, un l√≠der magn√©tico que reuni√≥ a los godos bajo su bandera y siti√≥ Roma. Seg√ļn el historiador Procopio, Totila y sus hombres accedieron a la ciudad en el a√Īo 546 escalando sus murallas al amparo de la oscuridad y abriendo la Puerta Asinariana. La peque√Īa guarnici√≥n de Roma huy√≥ inmediatamente aterrorizada, dej√°ndola indefensa y expuesta al saqueo.

Los ostrogodos pasaron varias semanas muy provechosas saqueando la ciudad, pero a pesar de haber jurado previamente convertir Roma en un pasto de ovejas, Totila evitó demolerla cuando partió a principios de 547. Incluso con la mayoría de sus edificios en pie, la otrora gran metrópolis quedó convertida en una ruina. Había contado con más de un millón de habitantes durante los días de gloria del Imperio, pero cuando los godos se marcharon finalmente, su población se había reducido a sólo unos cientos.

5. Los normandos

Pocos a√Īos despu√©s de que su compatriota Guillermo el Conquistador invadiera Inglaterra en 1066, el caudillo normando Robert Guiscard llev√≥ a cabo un espantoso saqueo de Roma. Guiscard -un nombre que significa ¬ęastuto¬Ľ o ¬ęp√≠caro¬Ľ- atac√≥ la ciudad en 1084 tras recibir una petici√≥n de ayuda de su aliado el papa Gregorio VII, que estaba sitiado por el emperador del Sacro Imperio Enrique IV. Guiscard captur√≥ f√°cilmente la ciudad y rescat√≥ al Papa, pero sus soldados fueron recibidos como enemigos por los ciudadanos romanos, muchos de los cuales hab√≠an apoyado a Enrique. Cuando el pueblo se levant√≥ contra √©l, Guiscard aplast√≥ su revuelta y permiti√≥ a sus hombres dar rienda suelta a sus ansias de violaci√≥n y saqueo. Se produjeron incendios en la ciudad y muchos de sus habitantes fueron masacrados o vendidos como esclavos. Las fuentes difieren en cuanto al grado de destrucci√≥n de estos tres d√≠as, pero algunos historiadores culpar√≠an posteriormente a Guiscardo y sus normandos de la demolici√≥n de muchos de los monumentos antiguos m√°s valiosos de Roma.

6. El Sacro Imperio Romano

¬ęLloraron mucho; todos nosotros somos ricos¬Ľ. As√≠ resumi√≥ uno de los participantes los acontecimientos de mayo de 1527, cuando un ej√©rcito amotinado a las √≥rdenes del emperador del Sacro Imperio Romano Germ√°nico Carlos V asol√≥ la ciudad de Roma. Las tropas imperiales acababan de salir de una campa√Īa contra la Liga de Cognac -con la que el Papa Clemente VII era aliado-, pero llevaban meses sin cobrar. Para mantenerlos en marcha, su comandante, el duque de Borb√≥n, les hab√≠a prometido la oportunidad de saquear Roma. Los empobrecidos soldados llegaron el 6 de mayo y se lanzaron al asalto. El duque muri√≥ durante el combate, pero sus hombres abrieron una brecha en las murallas defensivas y entraron en la ciudad. La Guardia Suiza del Vaticano fue pr√°cticamente aniquilada durante una famosa √ļltima resistencia cerca de la Bas√≠lica de San Pedro. El Papa Clemente, por su parte, se vio obligado a escapar por un t√ļnel secreto y a atrincherarse en el inexpugnable Castillo de Sant’Angelo.

Una vez dentro de Roma, el ej√©rcito sin l√≠der se convirti√≥ en una turba sedienta de sangre. Los edificios fueron saqueados e incendiados, los hombres y los ni√Īos fueron torturados y asesinados, y las mujeres -incluso las monjas cat√≥licas- fueron violadas o subastadas en los mercados p√ļblicos. Cuando el ej√©rcito imperial abandon√≥ finalmente la ciudad, Roma estaba desnuda y la mitad de sus 55.000 habitantes estaban muertos o sin hogar. El golpe cultural fue igualmente duro. Decenas de artistas fueron asesinados y muchas obras de arte de valor incalculable fueron destruidas o desaparecieron. Desde entonces, algunos estudiosos han utilizado el saqueo de 1527 como fecha oficial del fin del Renacimiento italiano.

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