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7 misteriosas enfermedades masivas que no tienen explicación

La enfermedad sociog√©nica masiva -tambi√©n conocida como histeria masiva, histeria epid√©mica o contagio hist√©rico- se produce cuando los s√≠ntomas sin una causa m√©dica clara se extienden entre los miembros de una comunidad. ¬ęEs como el efecto placebo al rev√©s¬Ľ, dice el Dr. Robert Bartholomew, profesor honorario del Departamento de Medicina Psicol√≥gica de la Universidad de Auckland.

Durante siglos, las sociedades humanas han tratado de identificar la causa de la histeria colectiva. Los juicios a las brujas de Salem acusaban a las mujeres de brujer√≠a. Durante el apogeo de la ansiedad de la Segunda Guerra Mundial, los habitantes de Mattoon (Illinois) tem√≠an a un agente malintencionado que esgrim√≠a un gas venenoso. ¬ęLas histerias masivas y los p√°nicos sociales son bar√≥metros de la √©poca y reflejan nuestros miedos colectivos¬Ľ, dice Bartholomew. Las causas imaginadas detr√°s de estos s√≠ntomas reales revelan las ansiedades de cada √©poca. He aqu√≠ siete casos de este tipo a lo largo de la historia.

La peste del baile de 1518

Todo comenzó un día de verano en Estrasburgo cuando Frau Troffea comenzó a bailar en las calles y no paró durante casi una semana. En el plazo de un mes, 400 ciudadanos de la ciudad del este de Francia se vieron afectados por el impulso de bailar hasta caer. Y se cayeron, de golpes, ataques al corazón y agotamiento.

Las autoridades achacaron el estado de trance a la ¬ęsangre caliente¬Ľ y ordenaron que los afectados bailaran d√≠a y noche para exorcizar sus demonios, construyendo incluso un escenario y contratando bailarines y m√ļsicos. Esto provoc√≥ un frenes√≠ a√ļn mayor. Las versiones de la peste danzante se extendieron a Alemania, Holanda y Suiza.

Algunos historiadores proponen que los bailarines ingirieron accidentalmente cornezuelo, un moho t√≥xico relacionado con los espasmos, pero eso no explicar√≠a la incre√≠ble resistencia de sus ataques. Otros apuntan al estr√©s relacionado con las enfermedades y el hambre que asolaban la regi√≥n y a una poblaci√≥n sugestionada que cre√≠a en la ¬ęmaldici√≥n de la danza¬Ľ de San Vito.

Los juicios de las brujas de Salem, 1692-1693

En enero de 1692, Elizabeth Parris, de nueve a√Īos, y su prima, Abigail Williams, de once, comenzaron a convulsionar en el pueblo de Salem: ¬ęEstas ni√Īas fueron mordidas y pellizcadas por agentes invisibles‚Ķ A veces se quedaban mudas, se les tapaba la boca, se les ahogaba la garganta, se les atormentaban los miembros¬Ľ, escribi√≥ un cl√©rigo local.

Un m√©dico que acudi√≥ al lugar proclam√≥ que las primas estaban embrujadas; pronto, las ni√Īas de todo el pueblo de Salem sufrieron ataques. Buscando un chivo expiatorio, los juicios de brujas de Salem enfrentaron a vecinos contra vecinos: ¬ęEl pueblo de Salem sufr√≠a de un faccionalismo extremo que se centraba en su controvertido ministro, Samuel Parris, y en el temor a la disminuci√≥n del fervor religioso¬Ľ, dice Emerson Baker, autor de A Storm of Witchcraft: The Salem Trials and the American Experience. ¬ęLa gente estaba preocupada por si el nuevo gobierno ser√≠a capaz de defender la colonia de la devastadora guerra fronteriza que Massachusetts hab√≠a estado perdiendo contra los franceses y sus aliados nativos americanos. Esto ocurr√≠a justo cuando una viruela letal estaba terminando¬Ľ. El hambre y la inflaci√≥n eran galopantes gracias a las temperaturas extremas de la ¬ęPeque√Īa Edad de Hielo¬Ľ que diezmaban las cosechas.

La culpa se centr√≥ en las mujeres impopulares (y en seis hombres) de la ciudad, empezando por Tituba, una mujer esclavizada en la casa de los Parris, y extendi√©ndose a los residentes percibidos como ¬ęotros¬Ľ o que amenazaban el fr√°gil statu quo. La √ļltima ¬ębruja¬Ľ de Salem fue indultada 329 a√Īos despu√©s de su condena.

La epidemia de temblores de escritura de 1892

En 1892, las manos de las alumnas de Gro√ü Tinz (Alemania) empezaron a temblar incontroladamente cuando intentaban escribir. Algunas experimentaron amnesia y alteraci√≥n de la conciencia. Al a√Īo siguiente, los estudiantes de Basilea (Suiza) empezaron a temblar.

¬ęEl temblor de la escritura de la Europa de finales del siglo XIX fue el resultado directo de un nuevo m√©todo de ense√Īanza que consideraba la mente como un m√ļsculo que necesitaba ser ejercitado¬Ľ, dice el Dr. Bartholomew. Los ejercicios tediosos y repetitivos supon√≠an un coste f√≠sico para los alumnos. ¬ęEra una forma subconsciente de librarse de las temidas clases de escritura¬Ľ, afirma Bartholomew.

El loco Gasser de Mattoon, 1944

Durante el apogeo de la paranoia de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Mattoon, Illinois, se llen√≥ de informes sobre un hombre misterioso que rociaba con gas a v√≠ctimas desprevenidas. La primera fue Aline Kearney, que describi√≥ ¬ęun olor nauseabundo y dulce en el dormitorio¬Ľ que me provoc√≥ ¬ępar√°lisis en las piernas y en la parte inferior del cuerpo¬Ľ. Cuando el marido de Kearney regres√≥ del trabajo esa noche, vio a un extra√Īo fuera de su casa. La historia de los Kearney se public√≥ en la primera p√°gina del peri√≥dico local, que proclam√≥ que hab√≠a un ¬ę‘merodeador de anestesia’ suelto¬Ľ. Pronto, toda la ciudad se llen√≥ de informes sobre avistamientos y s√≠ntomas similares. Lo √ļnico que viaj√≥ m√°s r√°pido fue la noticia del merodeador, que lleg√≥ a los titulares de todo el mundo e incit√≥ al p√°nico. El misterioso asaltante nunca fue encontrado.

La epidemia del virus de junio de 1962

En junio de 1962, 60 trabajadores de una f√°brica textil estadounidense empezaron a padecer s√≠ntomas extra√Īos: sarpullidos, n√°useas y entumecimiento. Los medios de comunicaci√≥n se apoderaron r√°pidamente de la noticia y la bautizaron como la ¬ęplaga de bichos de junio¬Ľ por los insectos que los trabajadores cre√≠an que los estaban enfermando. Sin embargo, los entom√≥logos que acudieron al lugar de los hechos no encontraron rastro alguno de los bichos de junio.

Los psicólogos que entrevistaron a los trabajadores enfermos descubrieron que más del 90% de las víctimas trabajaban en el mismo turno, la mayoría hacían horas extras y que 50 de ellos sólo empezaron a informar de sus síntomas después de haber visto la cobertura mediática del brote. El estrés, unido al poder de la sugestión, fueron los probables culpables.

La epidemia de la risa de Tanganica, 1962

Tras los cambios radicales que se produjeron despu√©s de la dura lucha por la independencia de Gran Breta√Īa en 1961, el territorio de √Āfrica Oriental conocido ahora como Tanzania cerr√≥ sus escuelas durante semanas porque decenas de alumnas no pod√≠an dejar de re√≠r. Al final de la epidemia, m√°s de 1.000 personas fueron arrastradas y cuatro escuelas se vieron obligadas a cerrar temporalmente. No fue un asunto de risa; los estudiantes estresados tambi√©n mostraron sarpullidos, desmayos y problemas respiratorios. El diagn√≥stico oficial fue de histeria colectiva.

Hombres mono en la India, 2001

Los cortes de electricidad sacudieron Delhi durante una ola de calor en mayo de 2001. Los residentes que buscaban alivio del calor durmiendo en sus tejados empezaron a denunciar ataques de una misteriosa criatura que parec√≠a ser en parte mono y en parte hombre. Las v√≠ctimas, en su mayor√≠a hombres de bajo nivel socioecon√≥mico, acud√≠an a los m√©dicos con heridas confusas como marcas de mordeduras. Dos personas murieron al caer asustadas: una desde un tejado y otra en unas escaleras. Un informe m√©dico encargado por la polic√≠a determin√≥ que las heridas eran autoinfligidas y que la histeria desatada por las im√°genes en los medios de comunicaci√≥n y los cotilleos descontrolados asustaba a los lugare√Īos.

La posesi√≥n demon√≠aca, los gaseadores locos y los hombres mono pueden parecer f√°ciles de ridiculizar, pero los miedos y el dolor que causaron estos p√°nicos fueron reales. ¬ęEl diagn√≥stico de enfermedades sociog√©nicas masivas por parte de los funcionarios de salud p√ļblica suele ser objeto de controversia y protestas p√ļblicas porque existe el estigma‚Ķ de que las v√≠ctimas est√°n perturbadas mentalmente, ‘locas’ o fingiendo. Esto no es cierto¬Ľ, dice Bartholomew. ¬ęLa enfermedad sociog√©nica masiva est√° impulsada por una creencia. Todos tenemos creencias, por tanto, todos somos v√≠ctimas potenciales¬Ľ.

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