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A pesar de la advertencia ¬ę¬°Iceberg, adelante!¬Ľ el Titanic estaba condenado

M√ļltiples errores de c√°lculo llevaron al hundimiento del ¬ęinsumergible¬Ľ RMS Titanic hace 110 a√Īos, a los pocos d√≠as de su viaje inaugural a trav√©s del Atl√°ntico.

Tres d√≠as despu√©s de que el Titanic zarpara de Southampton (Inglaterra) en su viaje inaugural, el capit√°n Edward J. Smith sigui√≥ la rutina habitual de los domingos. Inspeccion√≥ el barco pero se neg√≥ a realizar un simulacro de seguridad programado. Dirigi√≥ un servicio religioso y luego se reuni√≥ con sus oficiales para fijar la posici√≥n del barco. Seg√ļn sus c√°lculos, el Titanic ten√≠a una media de 22 nudos. Al ponerse el sol el 14 de abril de 1912, la temperatura baj√≥ hasta el punto de congelaci√≥n. La superficie del mar brillaba como el cristal, lo que dificultaba la detecci√≥n de los icebergs, habituales en el Atl√°ntico Norte en primavera.

No obstante, el capitán Smith mantuvo el barco a toda velocidad. Creía que la tripulación podría reaccionar a tiempo si se divisaba alguno.

Primeros avisos

Efectivamente, los icebergs estaban por delante. A las 7:30 p.m., el Titanic hab√≠a recibido cinco avisos de barcos cercanos. El operador de radio Marconi, Jack Phillips, anot√≥ un mensaje detallado del barco en el que se se√Īalaba la ubicaci√≥n de ¬ęun fuerte paquete de hielo y un gran n√ļmero de icebergs¬Ľ, pero Phillips, ocupado en enviar los mensajes personales de los pasajeros, aparentemente no se lo mostr√≥ a ning√ļn oficial.

A las 10:55 p.m., otro barco, el Californian, comunic√≥ por radio que se hab√≠a detenido por completo en medio de un denso campo de hielo. Ninguno de estos mensajes comenzaba con el c√≥digo crucial que habr√≠a requerido que Phillips se lo mostrara al capit√°n Smith, y Phillips no estaba de humor para interrupciones. La se√Īal el√©ctrica del Californian estaba tan cerca que casi ensordece a Phillips. ¬ę¬°C√°llate, c√°llate!¬Ľ, respondi√≥ por radio. ¬ę¬°Estoy ocupado!¬Ľ Un rato despu√©s, el operador de radio del Californian cerr√≥ por la noche.

Mientras el Titanic avanzaba, los vigías Frederick Fleet y Reginald Lee se asomaron a la oscuridad. Justo antes de las 11:40, Fleet notó que había algo más negro que el mar justo delante. A medida que el barco se acercaba, se reconoció. Hizo sonar tres veces la campana de aviso y llamó al puente.

¬ę¬ŅQu√© has visto?¬Ľ, dijo la voz a trav√©s del receptor. ¬ęUn iceberg, justo delante¬Ľ, respondi√≥ Fleet.

Intentos fallidos

En el puente, el primer oficial William Murdoch tir√≥ de la manivela del tel√©grafo de la sala de m√°quinas para ¬ęparar¬Ľ y ladr√≥ la orden de virar a la izquierda. Murdoch tambi√©n orden√≥ ¬ęvelocidad m√°xima a popa¬Ľ para intentar evitar el hielo. Luego puls√≥ un bot√≥n para cerrar las puertas de los mamparos estancos.

Durante m√°s de 30 segundos, contuvieron la respiraci√≥n. En el √ļltimo momento, la proa del Titanic gir√≥ a babor y la monta√Īa de hielo se desliz√≥ por la banda de estribor. La flota pens√≥ que el barco hab√≠a escapado.

Pero un iceberg es más de lo que se ve a simple vista -nueve décimas de un iceberg se ocultan bajo la superficie- y su masa submarina perforó las placas del casco de estribor del Titanic. Muchos pasajeros no notaron el impacto, pero los que estaban en la proa supieron que habían chocado con un iceberg porque cayeron trozos en la cubierta del pozo.

Abajo, en las calderas de proa y en las salas de correo, la tripulaci√≥n se preocupaba porque el agua entraba a borbotones en los cinco primeros compartimentos. El destino del Titanic estaba claro. Los mamparos ¬ęestancos¬Ľ no servir√≠an de nada. S√≥lo se elevaban hasta la cubierta E, por encima de la superficie en un barco sano, pero in√ļtiles si la proa del barco comenzaba a hundirse y el agua del mar ba√Īaba los bordes superiores de los mamparos.

El peso del agua que entraba en los primeros cinco compartimentos hund√≠a el barco lo suficiente como para que se derramara m√°s agua en el sexto, lo que hac√≠a que el barco se hundiera a√ļn m√°s y que se derramara en el s√©ptimo. Inevitablemente, cada compartimento se llenar√≠a e inundar√≠a el siguiente. La tripulaci√≥n estim√≥ que al Titanic le quedaban unas dos horas de vida.

¬ęMujeres y ni√Īos, primero¬Ľ

Smith dio órdenes de enviar una petición de ayuda por radio, disparar los cohetes de socorro y llenar los botes salvavidas.

Un cruel inconveniente de la burocracia se hizo evidente. De acuerdo con las normas de la Junta de Comercio, obsoletas pero todav√≠a est√°ndar, todos los barcos de m√°s de 10.000 toneladas deb√≠an tener al menos 16 botes salvavidas m√°s balsas y flotadores adicionales. Esas cifras funcionaban bien para los transatl√°nticos de pasajeros de estilo antiguo en 1896, a√Īo de su adopci√≥n, pero resultaron vergonzosamente inadecuadas para colosos como el Titanic, que registraba m√°s de 46.000 toneladas. La Junta de Comercio tambi√©n cre√≠a que los barcos m√°s fuertes de reciente construcci√≥n probablemente no podr√≠an hundirse, lo que hac√≠a que la cuesti√≥n de la capacidad de los botes salvavidas fuera discutible

Los botes salvavidas del Titanic, aprobados por la Junta, repartidos entre 16 embarcaciones de madera y cuatro Engelhardts de lona, sólo podían albergar a la mitad de las personas a bordo. Muchos tendrían que quedarse atrás.

Los oficiales del barco sab√≠an el n√ļmero de personas que pod√≠an ocupar los botes salvavidas, pero no los llenaron al m√°ximo por dos razones. En primer lugar, el segundo oficial Charles Lightoller declar√≥ que la tripulaci√≥n dudaba de que los mecanismos de descenso pudieran soportar el peso de 70 pasajeros por bote lleno. En segundo lugar, los miembros de la tripulaci√≥n sab√≠an que no pod√≠an perder tiempo antes de la puesta a flote; hacerlo supondr√≠a el riesgo de que el barco se hundiera antes de que todos los botes salvavidas y los Engelhardts pudieran ser bajados al mar. De hecho, el tiempo se agot√≥ en los dos √ļltimos botes. Uno cay√≥ al mar antes de que la tripulaci√≥n pudiera completar la botadura, y las olas arrastraron otro por la borda, boca abajo.

¬ŅPor qu√© tan pocos botes salvavidas?

La l√≥gica aceptada dictaba que aunque el Titanic se estrellara, flotar√≠a lo suficiente como para permitir el rescate de los pasajeros. Otros buques, especialmente el Arizona en 1879, se hab√≠an estrellado contra el hielo y hab√≠an sobrevivido. Pero el mundo deb√≠a parecer m√°s seguro en 1912, cuando los barcos no s√≥lo eran m√°s grandes, sino que tambi√©n pod√≠an comunicarse a largas distancias a la velocidad de la luz. El rescate era s√≥lo cuesti√≥n de llamar a otros capitanes a trav√©s de la ¬ętelegraf√≠a inal√°mbrica¬Ľ. Por ello, el Titanic ten√≠a poca capacidad de botes salvavidas -16 botes salvavidas reglamentarios a bordo junto con cuatro de los llamados botes salvavidas de Engelhardt, embarcaciones m√°s peque√Īas con laterales de lona plegables, que se guardaban boca abajo y se soltaban despu√©s de que se hubieran bajado otros botes salvavidas.

El Titanic transportaba unos 2.200 pasajeros en su viaje inaugural, y los botes salvavidas y los colapsables ten√≠an espacio para 1.178, m√°s que el n√ļmero exigido por las normas de navegaci√≥n brit√°nicas, que segu√≠an una f√≥rmula de seguridad anticuada y s√≥lo exig√≠an asientos en los botes salvavidas para 962. El √ļnico simulacro de seguridad del Titanic fue, en el mejor de los casos, rudimentario: se bajaron dos botes salvavidas el d√≠a de la salida y los pasajeros no recibieron ninguna instrucci√≥n sobre c√≥mo responder en caso de emergencia.

Momentos finales

El agua segu√≠a inundando el barco. Hab√≠an pasado aproximadamente dos horas y cuarenta minutos desde que el iceberg choc√≥ contra el barco cuando la popa del Titanic se elev√≥ por encima del agua y la proa se hundi√≥. Los pasajeros de los botes salvavidas vieron con horror c√≥mo los que a√ļn estaban a bordo sub√≠an a la cubierta de popa inclinada para ganar unos √ļltimos segundos antes de deslizarse o saltar al oc√©ano.

El 15 de abril de 1912, a las 2:20 de la madrugada, el Titanic desapareció bajo las gélidas aguas. Todos los que no habían encontrado un asiento en el bote salvavidas se lanzaron al agua helada. Un chaleco salvavidas no sirvió prácticamente de nada. Más de 1.500 personas, desde los más ricos hasta la clase trabajadora, se ahogaron o murieron de hipotermia.

Para los que lograron llegar a los botes salvavidas, la ayuda estaba en camino. Mientras se hundía, el Titanic consiguió ponerse en contacto con el R.M.S. Carpathia, que llegó alrededor de las 4:00 a.m., para rescatar a los 705 supervivientes estimados del Titanic.

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