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Angkor Wat, el mayor complejo religioso del mundo, es sagrado para dos religiones

El Imperio Jemer construy√≥ los templos de Angkor en medio de los frondosos bosques de Camboya hace casi 900 a√Īos, justo cuando comenzaba el cambio religioso del hinduismo al budismo.
Angkor Wat aparece como un sue√Īo febril en medio de la espesa y h√ļmeda selva, una suntuosa ciudad de piedra, con elegantes agujas y elevadas torres, galer√≠as cubiertas y patios ventilados, ornamentadas pasarelas e intrincadas tallas en bajorrelieve. Situado a orillas del lago Tonle Sap, en el noroeste de Camboya, este complejo de templos es una ruina de casi 900 a√Īos del antiguo imperio jemer. Entre los cientos de templos que sobreviven en la regi√≥n, este vasto complejo es sin duda el lugar sagrado m√°s famoso de Camboya -aparece en la bandera actual del pa√≠s- y es venerado por una buena raz√≥n. Con m√°s de mil edificios y unas 400 hect√°reas, es la mayor estructura religiosa del mundo y una de las maravillas culturales de la humanidad.

Angkor Wat comenz√≥ a construirse en la primera mitad del siglo XII por el rey jemer Suryavarman II (que rein√≥ entre 1113 y 1150). Probablemente, su objetivo era servir de vasto templo funerario en el que descansar√≠an sus restos para la eternidad. Muy influenciado por el hinduismo, el lugar, cuyo nombre significa ¬ęciudad de templos¬Ľ en jemer, se llamaba originalmente Vrah Visnuloka (¬ęmorada sagrada de Vishnu¬Ľ) y estaba dedicado a tres deidades hind√ļes: el hom√≥nimo Vishnu, Shiva y Brahma. Las deidades hind√ļes son reconocibles entre los numerosos bajorrelieves del complejo.

La caracter√≠stica arquitect√≥nica m√°s destacada de la estructura es su quincuncio central: cinco torres de forma c√≥nica (cuatro en las esquinas y una en el centro) construidas en gradas graduadas. Las filas de lotos se estrechan hasta un punto cercano a la cima, simbolizando los picos del Monte Meru, la morada de los dioses y el centro del universo. De hecho, Angkor Wat fue concebido como un modelo terrenal del cosmos, una r√©plica en miniatura del universo en piedra, con su torre central elev√°ndose casi 60 metros en el aire. El muro exterior corresponde a las monta√Īas del borde del mundo; el foso que lo rodea, de tres millas de largo, simboliza los oc√©anos m√°s all√° de ellas.

Se accede al lugar cruzando un puente de 1,8 metros y pasando luego por tres galer√≠as de camino al templo propiamente dicho. Las paredes interiores est√°n cubiertas de esculturas en bajorrelieve que representan dioses hind√ļes y antiguas escenas jemeres, as√≠ como episodios de dos epopeyas s√°nscritas: el Mahabharata y el Ramayana.

El poder de los jemeres

Los jemeres florecieron entre los siglos IX y XV, y sus gobernantes presidieron un imperio extenso, próspero y sofisticado que se extendía por gran parte del sudeste asiático, desde la actual Myanmar (Birmania) hasta Vietnam. Estaba unido por una red de rutas fluviales y carreteras elevadas. La producción agrícola prosperó durante este periodo, tal vez gracias a las altas temperaturas y a las nutridas lluvias del llamado Periodo Cálido Medieval.

El complejo de templos de Angkor Wat se construyó junto a la antigua capital jemer Angkor, centro de elaborados proyectos de construcción desde los albores del imperio (incluido el templo Phnom Bakheng del siglo IX que domina Angkor Wat hasta hoy). En el siglo XII, a medida que avanzaban las obras de Angkor Wat bajo el mando de Suryavarman II, se intensificaba el cambio religioso del hinduismo al budismo en las tierras jemeres.

El budismo hab√≠a coexistido pac√≠ficamente con el hinduismo durante muchos a√Īos. Lleg√≥ por primera vez a Camboya alrededor del siglo V, llevado por comerciantes y misioneros de la India, una cultura que ejerci√≥ una importante influencia en la historia camboyana: La India ya hab√≠a llevado el hinduismo a la regi√≥n, y la lengua jemer est√° relacionada con el s√°nscrito.

Unos 30 a√Īos despu√©s de la muerte de Suryavarman II, el rey Jayavarman VII subi√≥ al trono en 1181. Revivi√≥ la fortuna de los jemeres despu√©s de que el reino fuera invadido por los vecinos cham, y consolid√≥ el estatus del budismo convirti√©ndolo en la religi√≥n del Estado. Se cree que el rostro de Jayavarman VII fue el modelo para los numerosos rostros que decoran el templo de Bayon, en la cercana Angkor Thom. Construida junto a Angkor Wat, esta nueva capital jemer fortificada marc√≥ un nuevo hito en el poder jemer. La poblaci√≥n de la ciudad creci√≥ hasta alcanzar la cifra r√©cord de 750.000 habitantes.

Angkor Wat sigui√≥ siendo un templo hind√ļ hasta el a√Īo 1300, cuando se volvi√≥ a consagrar formalmente como sitio budista. En consonancia con la tolerancia budista hacia el hinduismo, la iconograf√≠a de sus grandes relieves no fue demolida ni sustituida, aunque se a√Īadieron estatuas budistas.

Alrededor de esta época, el imperio jemer comenzó a declinar, como resultado de una compleja mezcla de factores. En la década de 1430, los gobernantes jemeres abandonaron los grandes complejos de Angkor y se trasladaron a la recién creada Phnom Penh, al sur.

Es probable que el medio ambiente tambi√©n influyera: Angkor contaba con un extenso y avanzado sistema de canales artificiales, diques y embalses, el mayor de los cuales, West Baray, tiene 8 kil√≥metros de largo y 1,5 de ancho, una notable haza√Īa de ingenier√≠a hidr√°ulica para la √©poca. El agua aprovechada por esta red saci√≥ la sed de tres cuartos de mill√≥n de habitantes de la mayor ciudad preindustrial del mundo, adem√°s de regar los campos de arroz. Los historiadores creen que una serie de fuertes monzones, seguidos de una sequ√≠a, podr√≠an haber inutilizado la delicada infraestructura de riego y acelerado as√≠ la desaparici√≥n del lugar.

Perdido y encontrado

La selva reclamó la zona, y el área urbana pronto fue subsumida por una densa vegetación. Enormes árboles de seda de algodón crecieron a través de las torres caídas, con sus raíces plateadas entrelazando pilares y muros, hasta que la selva y la ruina se volvieron indivisibles. Pero un templo nunca fue abandonado: Angkor Wat. Entre finales del siglo XIV y principios del XV, el complejo fue reestructurado, transformado por los monjes budistas en un lugar de peregrinación.

A mediados del siglo XVI, los europeos empezaron a llegar a Angkor, primero los comerciantes portugueses hacia 1555 y luego los misioneros empe√Īados en difundir el catolicismo en la regi√≥n. El comerciante e historiador portugu√©s Diogo do Couto describi√≥ c√≥mo la selva camboyana ocultaba una ciudad abandonada cuyas murallas ¬ęest√°n enteramente construidas con piedra labrada, tan perfecta y tan bien dispuesta que parece constituir una sola piedra, que es… casi como el m√°rmol¬Ľ.

Despu√©s de los portugueses llegaron comerciantes y misioneros espa√Īoles. Entre ellos se encontraba Fray Gabriel Quiroga de San Antonio, que en 1604 public√≥ Una breve y veraz relaci√≥n de los sucesos del Reino de Camboya. Su descripci√≥n revela un profundo aprecio y respeto:

Esta ciudad est√° a orillas del r√≠o Meccon, a 170 leguas del mar; las aguas y mareas del r√≠o ba√Īan la ciudad como las del Guadalquivir a Sevilla. Est√° maravillosamente construida… las casas son de piedra y son muy hermosas, dispuestas de forma muy ordenada a lo largo de las calles, y el trabajo artesanal de sus fachadas y patios, salones y c√°maras parece romano.

El atractivo de Angkor

En los siglos siguientes, Angkor ejerció una atracción magnética sobre los viajeros del extranjero, ya que Camboya recibió a numerosos mercaderes del sudeste asiático, especialmente malayos musulmanes, y budistas japoneses. Algunos incluso dejaron grafitis en las paredes de Angkor Wat (hay 14 ejemplos fechados entre 1612 y 1632). El primer mapa conocido de Angkor, un plano anotado en color, fue creado por uno de estos visitantes japoneses.

La presencia espa√Īola y portuguesa disminuy√≥, y los holandeses establecieron un puesto de la Compa√Ī√≠a Holandesa de las Indias Orientales en Camboya. Se desconoce si sus representantes visitaron Angkor, pero el descubrimiento de un barco holand√©s pintado en las paredes de la entrada principal del templo de Angkor atestigua el impacto en la vida local.

La fascinaci√≥n europea por Angkor alcanz√≥ su punto √°lgido en el siglo XIX. A finales de 1859, el explorador y naturalista franc√©s Henri Mouhot visit√≥ Angkor bajo el patrocinio de la Real Sociedad Geogr√°fica de Londres. Mouhot hab√≠a zarpado hacia Bangkok en abril de 1858, acompa√Īado de su perro Tine-tine, para recoger espec√≠menes de plantas y animales de la regi√≥n para coleccionistas europeos.

Mouhot pasó tres meses en Angkor, explorando las ruinas, dibujando sus templos y registrando sus impresiones en sus diarios, no sólo del propio Angkor, sino también del pueblo jemer:

En la provincia que todav√≠a lleva el nombre de Ongkor… ruinas de tal grandeza… a la primera vista, uno se llena de profunda admiraci√≥n, y no puede dejar de preguntarse qu√© ha sido de esta poderosa raza, tan civilizada, tan ilustrada, los autores de estas gigantescas obras.

Esta visi√≥n √≠ntima de Angkor, acompa√Īada de los evocadores dibujos de Mouhot, se public√≥ en 1864 y atrajo la atenci√≥n europea hacia la antigua capital camboyana. En 1867, una expedici√≥n francesa lleg√≥ a la zona, aparentemente para trazar el curso del r√≠o Mekong. Uno de los miembros era un joven y prometedor artista llamado Louis Delaporte. Sus ilustraciones idealizadas de Angkor -incluidas en dos publicaciones producidas por la expedici√≥n- ayudaron a cimentar la popularidad de los templos en la mente occidental. Las reproducciones del arte camboyano se expusieron en las populares Exposiciones Mundiales entre 1867 y 1922. En la Exposici√≥n Colonial de Par√≠s de 1931 se erigi√≥ una espectacular r√©plica del templo de Angkor Wat.

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