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Cómo sobrevivieron los primeros humanos a la Edad de Hielo

Los cerebros grandes y creativos de nuestros antepasados les ayudaron a idear herramientas y estrategias para sobrevivir a climas duros.
La edad de hielo m√°s reciente alcanz√≥ su punto √°lgido hace entre 24.000 y 21.000 a√Īos, cuando vastas capas de hielo cubr√≠an Am√©rica del Norte y el norte de Europa, y cordilleras como el monte Kilimanjaro de √Āfrica y los Andes de Am√©rica del Sur estaban envueltas en glaciares.

En ese momento, nuestros ancestros Homo sapiens habían emigrado desde el cálido corazón africano hacia las latitudes del norte de Europa y Eurasia, gravemente afectadas por el descenso de las temperaturas. Armados con cerebros grandes y creativos y herramientas sofisticadas, estos primeros humanos modernos -casi idénticos a nosotros físicamente- no sólo sobrevivieron, sino que prosperaron en su duro entorno.

El lenguaje, el arte y la narración ayudaron a la supervivencia

Para nuestros antepasados Homo sapiens que vivieron durante la √ļltima edad de hielo, tener un cerebro grande ten√≠a varias ventajas fundamentales, explica Brian Fagan, profesor em√©rito de antropolog√≠a de la Universidad de California en Santa B√°rbara y autor de muchos libros, entre ellos Cro Magnon: How the Ice Age Gave Birth to the First Modern Humans y Climate Chaos: Lecciones de supervivencia de nuestros antepasados.

¬ęUna de las cosas m√°s importantes del Homo sapiens es que ten√≠amos un habla fluida¬Ľ, dice Fagan, ¬ęadem√°s de la capacidad de conceptualizar y planificar¬Ľ.

Con la llegada del lenguaje, los conocimientos sobre el mundo natural y las nuevas tecnologías podían compartirse entre bandas vecinas de humanos, y también transmitirse de generación en generación a través de narradores.

¬ęTen√≠an memoria institucional a trav√©s de la narraci√≥n simb√≥lica, lo que les daba una relaci√≥n con las fuerzas del entorno, las fuerzas sobrenaturales que gobernaban su mundo¬Ľ.

Tambi√©n a trav√©s de la m√ļsica, la danza y el arte, nuestros antepasados recopilaban y transmit√≠an gran cantidad de informaci√≥n sobre las estaciones, las plantas comestibles, las migraciones de animales, los patrones clim√°ticos y mucho m√°s. Las elaboradas pinturas rupestres de yacimientos como Lascaux y Chauvet (Francia) muestran el profundo conocimiento que los humanos de finales de la Edad de Hielo ten√≠an del mundo natural, especialmente de los animales de presa de los que depend√≠an para sobrevivir.

¬ęCuando los bi√≥logos observan esas pinturas de renos y bisontes, pueden saber en qu√© √©poca del a√Īo se pintaron s√≥lo por el aspecto de las pieles de los animales¬Ľ, dice Fagan. ¬ęLa forma en que estas personas conoc√≠an su entorno era absolutamente incre√≠ble para nuestros est√°ndares¬Ľ.

Herramientas utilizadas por los humanos de la Edad de Hielo

La √ļltima edad de hielo se corresponde con el Paleol√≠tico Superior (hace entre 40.000 y 10.000 a√Īos), en el que los humanos dieron grandes saltos en la fabricaci√≥n de herramientas y armas, incluyendo las primeras herramientas utilizadas exclusivamente para fabricar otras.

Uno de los m√°s importantes era el llamado buril, un cincel de roca de aspecto humilde que se utilizaba para cortar ranuras y muescas en el hueso y el cuerno, un material ligero que tambi√©n era duro y duradero. Las intrincadas puntas de lanza y arp√≥n fabricadas con ese hueso y asta eran lo suficientemente peque√Īas y ligeras como para que los cazadores las llevaran a pie durante largas distancias, y adem√°s eran desmontables e intercambiables, creando las primeras herramientas compuestas.

¬ęPiense en la navaja suiza: es lo mismo¬Ľ, dice Fagan. ¬ęEl armamento que fabricaban abarcaba una extraordinaria gama de herramientas especializadas, la mayor√≠a de las cuales estaban hechas de astas y huesos estriados¬Ľ.

Pero incluso estas sofisticadas armas de caza eran in√ļtiles fuera de los ataques a corta distancia, que a veces requer√≠an que el cazador saltara sobre la espalda de su enorme presa. Una vez m√°s, nuestros antepasados humanos utilizaron su inteligencia y capacidad de planificaci√≥n para eliminar parte del peligro y las conjeturas de la caza.

En un famoso coto de caza del este de Francia, los cazadores de la Edad de Hielo encend√≠an hogueras cada oto√Īo y primavera para acorralar a las manadas migratorias de caballos y renos salvajes en un estrecho valle marcado por una torre de piedra caliza conocida como la Roche de Salutr√©.

Una vez en el corral, los animales pod√≠an ser matados de forma segura y f√°cil a corta distancia, cosechando una abundante carne que luego se secaba para los meses de verano e invierno. Las pruebas arqueol√≥gicas demuestran que esta matanza bien coordinada se prolong√≥ durante decenas de miles de a√Īos.

La invención de la aguja trae la ropa a medida

Cuando los primeros humanos emigraron a los climas septentrionales hace unos 45.000 a√Īos, idearon una ropa rudimentaria para protegerse del fr√≠o. Se cubr√≠an con pieles holgadas que serv√≠an de saco de dormir, de portabeb√©s y de protecci√≥n para las manos al cincelar la piedra.

Pero todo cambi√≥ hace unos 30.000 a√Īos con lo que, seg√ļn Fagan, es el invento m√°s importante de la historia de la humanidad: la aguja.

¬ęSi vieras una aguja de hace 20.000 o 30.000 a√Īos, sabr√≠as lo que es en un instante, una herramienta de punta muy fina con un agujero en un extremo para pasar el hilo¬Ľ, dice Fagan. ¬ęEl milagro de la aguja fue que permiti√≥ a los humanos fabricar ropa ajustada a la medida del individuo, y eso es vital¬Ľ.

Al igual que la ropa de monta√Īismo moderna, la ropa de la √ļltima edad de hielo estaba pensada para ser usada en capas. Un sastre de la Edad de Hielo seleccionaba cuidadosamente diferentes pieles de animales -rinos, zorros √°rticos, liebres, incluso p√°jaros como los ptarmigans- y cos√≠a tres o cuatro capas, desde ropa interior que absorb√≠a la humedad hasta pantalones y parkas impermeables.

El hilo se fabricaba con lino silvestre y otras fibras vegetales e incluso se te√Ī√≠a de diferentes colores, como el turquesa y el rosa. El resultado era un vestuario ajustado y vers√°til que proteg√≠a completamente a su portador de las temperaturas bajo cero.

Los refugios de roca protegían de las inclemencias del tiempo

Para refugiarse en los meses más fríos, nuestros antepasados de la Edad de Hielo no vivían en las profundidades de las cuevas, como creían los arqueólogos victorianos, sino que hacían sus casas en refugios naturales de roca. Normalmente se trataba de amplias depresiones excavadas en las paredes de los cauces de los ríos bajo un saliente protector.

Fagan afirma que existen pruebas fehacientes de que los humanos de la Edad de Hielo hicieron grandes modificaciones para proteger sus refugios en la roca. Colocaron grandes pieles en los salientes para protegerse de los vientos penetrantes y construyeron estructuras internas en forma de tienda de campa√Īa hechas con postes de madera cubiertos con pieles cosidas. Todo ello se situaba alrededor de un hogar encendido, que reflejaba el calor y la luz en las paredes de roca.

En los breves meses de verano, los cazadores sal√≠an a las llanuras abiertas que se extend√≠an desde la costa atl√°ntica de Europa hasta Siberia. Al persistir las temperaturas fr√≠as por la noche, se refugiaban en caba√Īas en forma de c√ļpula parcialmente excavadas en la tierra.

¬ęEl armaz√≥n se constru√≠a con un entramado de huesos de mamut, cazados o extra√≠dos de los cad√°veres¬Ľ, dice Fagan. ¬ęEncima pon√≠an tepes o pieles de animales para hacer una casa que se ocupaba durante meses¬Ľ.

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