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Dionisio, dios griego del vino y la fiesta, era algo m√°s que un ¬ędios de la fiesta¬Ľ.

Dionisio podía traer el éxtasis sagrado a sus seguidores y la venganza cruel a sus enemigos. Asociado con el renacimiento, configuró las prácticas religiosas en todo el Mediterráneo hasta los albores del cristianismo.

Dioniso era mucho m√°s que el maestro de la vid; tambi√©n se le atribu√≠a la fertilidad, la fecundidad, el teatro, el √©xtasis y el abandono. Ya sea llamado Dionisio (su nombre griego) o Baco (el romano), es quiz√° el m√°s extra√Īo de los dioses de los vastos panteones cl√°sicos. Aunque sus cultos y misterios paganos parezcan haber existido fuera de las esferas religiosas y filos√≥ficas grecorromanas habituales, las pruebas arqueol√≥gicas del siglo XX demostraron que era un dios plenamente realizado.

Hijo de un dios inmortal y de una princesa mortal, el papel de Dioniso forjó un vínculo crucial entre la humanidad y lo divino, sirviendo como fuerza de la naturaleza cíclica y desenfrenada que sacaba a los hombres y mujeres de sí mismos a través de la embriaguez. En ese sentido, Dioniso, un intermediario genial pero salvaje y peligrosamente arrebatador, representa uno de los misterios y paradojas perdurables de la vida.

La asociación de Dioniso con el vino encarna esta paradoja. El vino es una bebida deliciosa con propiedades medicinales, pero también embriaga. Aporta liberación y éxtasis, pero, como toda experiencia iniciática, también introduce los riesgos de perder la identidad y el control.

Nacimientos y muertes

Muchos de los mitos centrados en Dionisio proceden de distintas fuentes. Una de las más populares, la Bibliotheca, es un compendio de mitos del siglo I o II d.C. que se basa en fuentes anteriores, como los Himnos Homéricos de los siglos VII a VI a.C., así como en obras de teatro y poemas griegos anteriores. Estos textos proporcionan una historia estándar del nacimiento de Dionisio: Como muchos de los hijos de Zeus, Dionisio no era hijo de la esposa y reina de Zeus, Hera, sino el producto de una relación extramatrimonial. En la Bibliotheca, Zeus se enamora de una princesa mortal, Sémele, y ambos conciben un hijo. Cuando Hera descubre la relación, sus celos la llevan a intentar destruir a Sémele y a su hijo no nacido.

Disfrazada de mortal, Hera planta una semilla de duda en la mente de la joven de que su amante no es un dios y luego le da una forma de obtener pruebas. Semele sigue el plan de Hera y hace que Zeus le haga un juramento inquebrantable de concederle cualquier deseo; entonces le pide a Zeus que se presente ante ella en toda su gloria divina. Debido a su juramento, Zeus no puede negarse y revela su divinidad, un espect√°culo que los mortales no pueden soportar. Semele arde hasta quedar reducida a cenizas.

Zeus consigue salvar a su hijo no nacido y lo cose en su propia pierna. Cuando se completa la gestaci√≥n, Dionisio brota del muslo de Zeus. Este episodio gr√°fico y truculento no es in√©dito en la mitolog√≠a griega: Atenea, diosa de la sabidur√≠a y la guerra, naci√≥ de forma similar, saliendo completamente formada de la cabeza de Zeus. Dioniso pas√≥ a ser conocido como el ¬ędios dos veces nacido¬Ľ.

Tras su extraordinario (re)nacimiento, Zeus conf√≠a el ni√Īo Dionisio al dios mensajero Hermes. El beb√© est√° protegido de Hera y es cuidado y criado por ninfas. Los celos de Hera no terminan con la muerte de S√©mele. Tambi√©n quiere castigar al hijo de Semele y decide volver loco a Dionisio. El joven dios, afectado, vaga sin rumbo por las tierras del este de Grecia y acaba en Frigia, un reino situado en el centro-oeste de Anatolia (la actual Turqu√≠a). All√≠, la diosa madre Cibeles -cuyo culto estaba asociado con el s√©quito de Dionisio y al parecer se asemejaba a √©l- lo purifica, quiz√°s reconociendo un esp√≠ritu af√≠n.

Vagabundeo y vino

Curado de su locura, Dioniso sigue viajando, y no est√° solo. En muchos de los relatos que le rodean, le acompa√Īa un s√©quito que rinde culto a Dioniso en un estado de juerga ebria, celebrando fastuosas org√≠as (ritos) en su honor. Entre ellas est√°n las ninfas llamadas m√©nades -tambi√©n conocidas como bacantes-, que forman el n√ļcleo de su s√©quito itinerante (el thiasus).

Pan, el hirsuto dios de la fertilidad asociado a los pastores, participaba a menudo, junto con los sátiros y los silos -criaturas salvajes que eran parte hombre y parte bestia-. El thiasus incluía animales como grandes felinos (leopardos, tigres, linces) y también serpientes. El grupo lleva el don del vino allá donde va.

La odisea de Dionisio le lleva desde Grecia a través de Turquía y hasta Asia. Algunos eruditos modernos sostienen que los antiguos griegos creían que en cualquier lugar en el que se encontraran vides y se cultivara vino, Dioniso lo había visitado alguna vez. Cuando Dioniso llega a la India, en un carro tirado por panteras, conquista la tierra con vino y danza en lugar de con armas y guerra.

Dionisio se encuentra con diferentes pueblos y no todos le acogen. Los que rechazan sus ense√Īanzas son castigados r√°pida y brutalmente. En Tracia (parte de la actual Bulgaria, Grecia y Turqu√≠a), se encuentra con el rey Licurgo, que se niega a reconocer su condici√≥n de dios y encarcela a sus seguidores. Para demostrar su poder, Dionisio vuelve loco al rey. Licurgo mata a su propio hijo tras confundirlo con una vid. Al recobrar el sentido com√ļn, el rey se horroriza, pero Dioniso no est√° satisfecho. Exige que el rey muera o no crecer√° ning√ļn fruto en el reino. Al o√≠r esto, el pueblo del rey apresa a Licurgo y lo alimenta con caballos devoradores de hombres para apaciguar al dios.

Un incidente similar ocurre en Tebas, la ciudad natal de la madre de Dionisio, la princesa S√©mele. La historia es la base de la obra maestra dram√°tica de Eur√≠pides de finales del siglo V a.C., Las bacantes. El rey Penteo, primo del dios, se opone al culto dionis√≠aco y provoca la ira del dios. Penteo esp√≠a a un grupo de mujeres tebanas que practican sus ritos bacanales en la ladera de una monta√Īa. Las fren√©ticas mujeres -entre las que se encontraba la propia madre de Penteo, √Āgave- lo confunden con un animal salvaje y lo desgarran con sus propias manos en su embriaguez.

Dionisio no siempre fue cruel. Cuando una banda de piratas tirrenos secuestró al dios frente a la costa occidental de la actual Italia, Dioniso respondió haciendo brotar vides por todo el barco. Al darse cuenta de que estaban en presencia de un dios, los piratas, aterrorizados, se lanzaron al mar. En lugar de dejar que se ahogaran, Dionisio transformó a los marineros en delfines.

Espect√°culos y misterios

El culto a Dionisio no era uniforme en el mundo cl√°sico. Una parte era p√ļblica y organizada, mientras que otros rituales eran misteriosos y se realizaban en secreto. Muchos griegos mostraban su veneraci√≥n a Dioniso a trav√©s de festivales; en Roma, donde se le llamaba Baco, √©stos se convirtieron en las Bacanales, rituales salvajes celebrados por la noche en bosques y monta√Īas. Las m√©nades entraban en un delirante estado de √©xtasis y luego -inspiradas por la personificaci√≥n de Dioniso en forma de sacerdote- bailaban salvajemente antes de salir de caza.

En la cultura helénica, Dioniso encarnaba un símbolo de cohesión y reconciliación comunitaria, estrechamente relacionado con el teatro. Cada mes de marzo, la ciudad de Atenas celebraba una fiesta conocida como la Gran Dionisia (también llamada Dionisia de la Ciudad). Ya en el siglo VI a.C., esta fiesta dramática duraba hasta seis días. El primer día, una procesión abría el festival mientras una estatua de Dionisio era llevada a su teatro. Tras las representaciones del día, se sacrificaba un toro y se celebraba un banquete.

En los d√≠as siguientes, los dramaturgos de la antigua Grecia presentaban sus obras -tragedias, comedias y dramas sat√≠ricos- y compet√≠an por los m√°ximos honores. (Seg√ļn la tradici√≥n, la tragedia estaba relacionada originalmente con los cantos de la fiesta dionis√≠aca del tragos, cabra, y el oidos, canto). Tambi√©n se premiaba a los actores que hac√≠an las mejores interpretaciones. Los primeros clasificados recib√≠an coronas de hiedra, en un gui√Īo al dios patr√≥n del vino.

También se adoraba a Dionisio a través de una serie de rituales secretos conocidos hoy en día como los Misterios Dionisíacos. Se cree que éstos evolucionaron a partir de un culto desconocido que se extendió por la región mediterránea junto con la difusión del vino (aunque es posible que el hidromiel fuera el sacramento original).

Como patrón de los Misterios Dionisíacos -ritos secretos a los que sólo eran admitidos los iniciados, como los que se realizaban en honor de Deméter, diosa de la agricultura, y más tarde, de Isis (originaria de Egipto) y Mitra (originaria de Irán)-, Dioniso era una deidad disruptiva, que entraba en la civilización y echaba por tierra el orden establecido. Cuando llegó, la liberación y la transgresión tuvieron su turno.

¬ŅExtra√Īo u ol√≠mpico?

A primera vista, estos misterios y los ritos orgiásticos que rodeaban a Dioniso parecen ir en contra de la visión armoniosa y ordenada de la religión griega clásica. Por esta razón, muchos estudiosos, especialmente de la tradición alemana, no creyeron durante mucho tiempo que Dioniso pudiera ser verdaderamente helénico. Lo consideraban un dios extranjero, tal vez tracio o frigio, y descartaban la posibilidad de que los mitos en torno a su muerte y resurrección pudieran ser griegos. Los eruditos positivistas del siglo XIX sostenían que Dioniso era un dios importado y no griego, y que las ménades sólo existían en el mito y la literatura.

Estas ideas preconcebidas cambiaron a lo largo del siglo XX. En 1953, gracias al desciframiento de la escritura lineal B -el sistema de escritura utilizado por la civilización micénica, que es varios siglos anterior al alfabeto griego-, los investigadores descubrieron que Dioniso era conocido en Grecia desde el siglo XIII a.C. Las antiguas tablillas micénicas encontradas en el palacio de Pilos, en la región del Peloponeso, al sur de Grecia, mencionan su nombre y demuestran que Dioniso no era un dios adoptado del extranjero, sino una divinidad profundamente griega.

También se han encontrado pruebas de la existencia de las ménades en inscripciones griegas de diversas épocas. Al parecer, había grupos de mujeres que llegaban a tal estado de delirio, bajo la influencia de la encarnación sacerdotal de Dionisio, que estaban dispuestas a despedazar animales vivos y comer su carne cruda.

Influencia divina

Dioniso era, por tanto, un dios plenamente griego, cuya popularidad ha abarcado diferentes √©pocas y disfraces; se le representa tanto como un joven bellamente afeminado y de pelo largo como un hombre maduro corpulento y con barba. El Dionisio griego y el Baco romano son funcionalmente el mismo dios, pero hay algunas diferencias clave. Dioniso -una figura noble y juvenil en el mito y la literatura cl√°sica- suele figurar junto a los 12 dioses ol√≠mpicos. Baco, en cambio, suele ser visto como un hombre mayor y corpulento que, seg√ļn el poeta romano Ovidio, pod√≠a ser vengativo y utilizar su bast√≥n como varita m√°gica y como arma contra los que se atrev√≠an a oponerse a su culto y a sus ideales de libertad.

Al examinar los diferentes sistemas de creencias del mundo antiguo, es f√°cil detectar la influencia de Dionisio en otras tradiciones. El t√©rmino ¬ęOsiris-Dionisio¬Ľ es utilizado por algunos historiadores de la religi√≥n para referirse a un grupo de dioses adorados en el Mediterr√°neo en los siglos anteriores a la aparici√≥n del cristianismo. Estos dioses compart√≠an una serie de caracter√≠sticas, como ser varones, tener padres divinos y madres v√≠rgenes mortales, y renacer como dioses.

El dios egipcio Osiris, por ejemplo, fue equiparado con Dionisio por el historiador griego Her√≥doto durante el siglo V a.C. A finales de la antig√ľedad, algunos fil√≥sofos gn√≥sticos y neoplat√≥nicos ampliaron la ecuaci√≥n sincr√©tica para incluir a Aion, Adonis y otros dioses de las religiones mist√©ricas. Los estudiosos tambi√©n se√Īalan los v√≠nculos entre el vino vivificante del culto dionis√≠aco y la centralidad del vino en la Eucarist√≠a cristiana, as√≠ como los paralelismos entre el dios griego y el propio Cristo. El culto cl√°sico del siglo VI a.C., conocido como orfismo, se centraba en la creencia de que Dionisio fue despedazado y luego resucit√≥. Pensadores del siglo XX, como James Frazer, vieron a Dioniso y a Cristo en el contexto de una tradici√≥n mediterr√°nea oriental de dioses que mor√≠an y resucitaban, cuyo sacrificio y resurrecci√≥n redim√≠a a su pueblo.

Está claro que Dionisio sigue proyectando una larga sombra. Dada la prevalencia y el poder del vino y del éxtasis primitivo, no es un misterio el porqué.

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