Proceso de desamortización y cambios agrarios

Proceso de desamortización y cambios agrarios

La desamortizaci√≥n es el proceso por el cual los bienes que estaban vinculados, ‚Äúbienes de manos muertas‚ÄĚ, se convierten en propiedad privada.

En Espa√Īa hay precedentes de peque√Īas desamortizaciones como la llevada a cabo por Godoy (bienes eclesi√°sticos) y la de las Cortes de C√°diz (bienes comunales) que es continuada durante el Trienio Liberal. Sin embargo, ambas tuvieron escasa influencia debido a las circunstancias en las que se encontraba el pa√≠s, con una fuerte influencia de los sectores absolutista y el desarrollo de la Guerra de la Independencia (1808-1814).

Tras la muerte de Fernando VII, se produce un periodo de grave crisis económica marcada por el desarrollo de la primera Guerra Carlista (1833-1840), que obliga a la regente Ma Cristina, en busca de apoyos, a llamar a los progresistas al poder con Mendizábal como jefe de Gobierno. Este propone llevar a cabo una desamortización de los bienes eclesiásticos, que provocará que sea destituido y, tras el levantamiento de los sargentos en la Granja, vuelva a formar parte del gobierno como ministro de Hacienda, cuando finalmente llevará a cabo la desamortización.

Las principales causas de la desamortizaci√≥n fueron: la necesidad de obtener recursos para formar un ej√©rcito con el que enfrentarse al Carlismo durante la guerra Carlista; reforzar los apoyos para Isabel II y conseguir una modificaci√≥n del sistema de propiedad, creando una ‚Äúfamilia‚ÄĚ de peque√Īos y medianos propietarios que invirtieran en el sector agrario, consiguiendo as√≠ mejoras en la productividad de la tierra y favoreciendo, por una parte, la emigraci√≥n de la mano de obra rural a las ciudades, fomentando la industria, y por otra parte, la acumulaci√≥n de capital  para invertir en otros sectores, como la industria y el ferrocarril. Adem√°s, esto tambi√©n supuso una disminuci√≥n de la influencia de la iglesia

Anteriormente a la desamortizaci√≥n, se hab√≠a llevado a cabo la eliminaci√≥n de los mayorazgos. El proceso de desamortizaci√≥n llevado a cabo por Mendiz√°bal (1836-1837) constaba de varios pasos. En primer lugar, se llev√≥ a cabo una disoluci√≥n de las comunidades religiosas con pocos miembros y que no se dedicaban a una funci√≥n social. A continuaci√≥n, los bienes de estas comunidades disueltas fueron nacionalizados y parcelados, para salir a la venta mediante subasta p√ļblica. Estos bienes pod√≠an ser comprados mediante el pago en efectivo o a trav√©s de la compra de Deuda P√ļblica.

Sin embargo, la desamortizaci√≥n no cumpli√≥ todas las expectativas debido a ciertas causas. En primer lugar, a pesar de que se consigui√≥ una gran cantidad de recursos para el Estado, que permitieron la victoria en la Primera Guerra Carlista, y un aumento en los apoyos a Isabel II, no sucedi√≥ lo esperado. Por una parte, hubo un exceso de bienes en venta, lo que provoc√≥ la bajada de los precios. Asimismo,  la mayor√≠a de las compras se efectuaron mediante el Pago en Deuda P√ļblica, lo que provoc√≥ la disminuci√≥n de ingresos del Estado. Por otro lado, no se consigui√≥ formar la ‚Äúfamilia de medianos propietarios‚ÄĚ, pues la mayor parte de los compradores pertenec√≠an a la nobleza o alta burgues√≠a, quienes compraron grandes lotes de tierra reforzando el latifundismo y el mantenimiento del sistema  rentista, impidiendo as√≠ el desarrollo de las ansiada novedades t√©cnicas. Tambi√©n, se consigui√≥ un aumento en la producci√≥n al ponerse en cultivo nuevas tierras, pero disminuy√≥ la productividad debido a la roturaci√≥n de tierras de peor calidad y la ausencia de innovaciones t√©cnicas. Asimismo, esto tambi√©n produjo una enorme deforestaci√≥n. Por otra parte, la desamortizaci√≥n tambi√©n provoc√≥ el desv√≠o de capitales, destinados a otros sectores como la industria y el ferrocarril, para la compra de bienes desamortizados. A su vez, esto produjo la p√©rdida de importantes bienes culturales y el descontento, tanto de los campesinos, que pasaron a convertirse en jornaleros y no pudieron acceder a la tierra, como de la iglesia, que acabar√° adoptando posiciones antiliberales.

Espartero, continu√≥ con la desamortizaci√≥n de Mendizabal en 1841 para tratar de paliar los problemas de la Hacienda. Sin embargo, tras el cese de  Espartero, se dio inicio a la D√©cada Moderada (1844-1854) en la que los moderados intentaron mejorar las relaciones con la Iglesia, muy deterioradas a causa de las desamortizaciones, mediante la firma del Concordato con la Santa Sede (1851). Esto supuso la suspensi√≥n de la venta de los bienes eclesi√°sticos desamortizados y el retorno de los no vendidos, entre otras medidas. A cambio, la Santa Sede reconoci√≥ a Isabel II como reina y acept√≥ la obra desamortizadora.

Posteriormente, tras el pronunciamiento en Vic√°lvaro con la publicaci√≥n del Manifiesto de Manzanares, se da inicio al Bienio progresista (1854-1856). Durante este periodo, el gobierno progresista llevar√° a cabo una serie de reformas econ√≥micas, entre las que se encuentra la aprobaci√≥n de la Ley de Desamortizaci√≥n General o la Desamortizaci√≥n de Madoz. El objetivo principal de esta desamortizaci√≥n es conseguir fondos para pagar las subvenciones de la construcci√≥n del ferrocarril (Ley General de Ferrocarriles (1855)). Esta desamortizaci√≥n sigue el mismo procedimiento que la de Mendiz√°bal. Sin embargo, afectar√° a los bienes eclesi√°sticos pendientes de venta de la desamortizaci√≥n anterior, los bienes de las instituciones ben√©ficas y a los bienes de los ayuntamientos. Estos bienes se dividen en dos:  los bienes de propios, que eran tierras cultivables distribuidas entre los habitantes del municipio para su explotaci√≥n, y los bienes del com√ļn, que eran tierras explotadas comunalmente, principalmente bosques.

La desamortizaci√≥n de Madoz, tuvo diversas consecuencias. Por un lado, al igual que en la desamortizaci√≥n de Mendiz√°bal, se obtuvieron importantes recursos, pero no los que se correspond√≠an con el valor de la tierra. Esto fue debido, por un parte, al exceso de oferta, que bajo los precios, y por otra parte al pago en Deuda P√ļblica, que no favoreci√≥ los ingresos del Estado. Por otra parte, los compradores volvieron a ser la alta burgues√≠a y la nobleza, lo que reforz√≥ el latifundismo a√ļn m√°s, principalmente en Andaluc√≠a y Castilla, y provoc√≥ un gran descontento del campesinado que se qued√≥ sin opciones de acceder a la posesi√≥n de tierras. Los ayuntamientos se quedaron sin su principal fuente de ingresos, lo que llev√≥ a la imposici√≥n de nuevos impuestos y el aumento del descontento de la poblaci√≥n campesina, que adem√°s perdi√≥ el uso de las tierras municipales. Todo esto gener√≥ un clima de enorme conflictividad social. Adem√°s, se volvi√≥ a producir una desviaci√≥n de los capitales, destinados a la inversi√≥n en el ferrocarril e industria, para comprar los bienes desamortizados. Asimismo, se produjo un aumento de la producci√≥n pero disminuy√≥ la productividad debido a la falta de inversiones en agricultura; y la roturaci√≥n de tierras de peor calidad, que a su vez provoc√≥ una terrible deforestaci√≥n que oblig√≥ a la aprobaci√≥n de leyes de reforestaci√≥n.  

La expansi√≥n de tierras cultivadas caus√≥ un aumento en la productividad que se vio reflejado en el cultivo de cereales, haciendo que Espa√Īa comenzara a ser autosuficiente en el cultivo de trigo. En Andaluc√≠a destac√≥ el cultivo del olivo, y en la costa de levante, los c√≠tricos como la naranja. Tambi√©n  el cultivo de la vid tuvo un gran impulso en Navarra y la Rioja, y se extendi√≥ el cultivo de la patata y el ma√≠z. Solo en las zonas m√°s desarrolladas industrialmente, como Catalu√Īa y Pa√≠s Vasco y algunas zonas de Andaluc√≠a,se impuls√≥ una agricultura m√°s moderna basada en frutales y productos de regad√≠o. En el resto de la Pen√≠nsula, no se introdujeron innovaciones agrarias y la agricultura sigui√≥ estando atrasada,  impidiendo el desarrollo agr√≠cola del pa√≠s.

Para concluir, Espa√Īa sigue siendo un pa√≠s donde los procesos desamortizadores no han conseguido su objetivo de que la agricultura se convierta en un motor de la econom√≠a y provoque un desarrollo industrial, manteniendo una agricultura muy atrasada y de bajo rendimiento basada en los cultivos tradicionales y algunos nuevos, como los c√≠tricos, que m√°s adelante se convertir√°n en productos de exportaci√≥n. Adem√°s, la desamortizaci√≥n profundiz√≥ en la desigualdad del reparto de tierras, dando lugar a minifundios, localizados fundamentalmente en la Cornisa Cant√°brica y Galicia; una peque√Īa-mediana propiedad que sigue siendo poco rentable, localizada en las tierras de la Meseta Norte, y grandes latifundios, de mayor riqueza, pero donde no se producir√° ninguna modernizaci√≥n. Esto provocar√° que Espa√Īa siga anclada a una econom√≠a rural, de baja productividad, que no permitir√° obtener las ventajas para la industria que en otros pa√≠ses ha supuesto la modernizaci√≥n de la agricultura, debido en gran parte, a la incapacidad para que se desarrolle una gran demanda industrial por la precariedad del trabajo y los bajos sueldos.

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