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Proceso de desamortización y cambios agrarios

Proceso de desamortización y cambios agrarios
Caricatura de la revista La Flaca (1869)

La desamortizaci√≥n es el proceso por el cual los bienes que estaban vinculados, ‚Äúbienes de manos muertas‚ÄĚ, se convierten en propiedad privada.

En Espa√Īa hay precedentes de peque√Īas desamortizaciones como la llevada a cabo por Godoy (bienes eclesi√°sticos) y la de las Cortes de C√°diz (bienes comunales) que es continuada durante el Trienio Liberal. Sin embargo, ambas tuvieron escasa influencia debido a las circunstancias en las que se encontraba el pa√≠s, con una fuerte influencia de los sectores absolutista y el desarrollo de la Guerra de la Independencia (1808-1814).

Tras la muerte de Fernando VII, se produce un periodo de grave crisis económica marcada por el desarrollo de la primera Guerra Carlista (1833-1840), que obliga a la regente Ma Cristina, en busca de apoyos, a llamar a los progresistas al poder con Mendizábal como jefe de Gobierno. Este propone llevar a cabo una desamortización de los bienes eclesiásticos, que provocará que sea destituido y, tras el levantamiento de los sargentos en la Granja, vuelva a formar parte del gobierno como ministro de Hacienda, cuando finalmente llevará a cabo la desamortización.

Las principales causas de la desamortizaci√≥n fueron: la necesidad de obtener recursos para formar un ej√©rcito con el que enfrentarse al Carlismo durante la guerra Carlista; reforzar los apoyos para Isabel II y conseguir una modificaci√≥n del sistema de propiedad, creando una ‚Äúfamilia‚ÄĚ de peque√Īos y medianos propietarios que invirtieran en el sector agrario, consiguiendo as√≠ mejoras en la productividad de la tierra y favoreciendo, por una parte, la emigraci√≥n de la mano de obra rural a las ciudades, fomentando la industria, y por otra parte, la acumulaci√≥n de capital¬† para invertir en otros sectores, como la industria y el ferrocarril. Adem√°s, esto tambi√©n supuso una disminuci√≥n de la influencia de la iglesia

Anteriormente a la desamortizaci√≥n, se hab√≠a llevado a cabo la eliminaci√≥n de los mayorazgos. El proceso de desamortizaci√≥n llevado a cabo por Mendiz√°bal (1836-1837) constaba de varios pasos. En primer lugar, se llev√≥ a cabo una disoluci√≥n de las comunidades religiosas con pocos miembros y que no se dedicaban a una funci√≥n social. A continuaci√≥n, los bienes de estas comunidades disueltas fueron nacionalizados y parcelados, para salir a la venta mediante subasta p√ļblica. Estos bienes pod√≠an ser comprados mediante el pago en efectivo o a trav√©s de la compra de Deuda P√ļblica.

Sin embargo, la desamortizaci√≥n no cumpli√≥ todas las expectativas debido a ciertas causas. En primer lugar, a pesar de que se consigui√≥ una gran cantidad de recursos para el Estado, que permitieron la victoria en la Primera Guerra Carlista, y un aumento en los apoyos a Isabel II, no sucedi√≥ lo esperado. Por una parte, hubo un exceso de bienes en venta, lo que provoc√≥ la bajada de los precios. Asimismo,¬† la mayor√≠a de las compras se efectuaron mediante el Pago en Deuda P√ļblica, lo que provoc√≥ la disminuci√≥n de ingresos del Estado. Por otro lado, no se consigui√≥ formar la ‚Äúfamilia de medianos propietarios‚ÄĚ, pues la mayor parte de los compradores pertenec√≠an a la nobleza o alta burgues√≠a, quienes compraron grandes lotes de tierra reforzando el latifundismo y el mantenimiento del sistema¬† rentista, impidiendo as√≠ el desarrollo de las ansiada novedades t√©cnicas. Tambi√©n, se consigui√≥ un aumento en la producci√≥n al ponerse en cultivo nuevas tierras, pero disminuy√≥ la productividad debido a la roturaci√≥n de tierras de peor calidad y la ausencia de innovaciones t√©cnicas. Asimismo, esto tambi√©n produjo una enorme deforestaci√≥n. Por otra parte, la desamortizaci√≥n tambi√©n provoc√≥ el desv√≠o de capitales, destinados a otros sectores como la industria y el ferrocarril, para la compra de bienes desamortizados. A su vez, esto produjo la p√©rdida de importantes bienes culturales y el descontento, tanto de los campesinos, que pasaron a convertirse en jornaleros y no pudieron acceder a la tierra, como de la iglesia, que acabar√° adoptando posiciones antiliberales.

Espartero, continuó con la desamortización de Mendizabal en 1841 para tratar de paliar los problemas de la Hacienda. Sin embargo, tras el cese de  Espartero, se dio inicio a la Década Moderada (1844-1854) en la que los moderados intentaron mejorar las relaciones con la Iglesia, muy deterioradas a causa de las desamortizaciones, mediante la firma del Concordato con la Santa Sede (1851). Esto supuso la suspensión de la venta de los bienes eclesiásticos desamortizados y el retorno de los no vendidos, entre otras medidas. A cambio, la Santa Sede reconoció a Isabel II como reina y aceptó la obra desamortizadora.

Posteriormente, tras el pronunciamiento en Vic√°lvaro con la publicaci√≥n del Manifiesto de Manzanares, se da inicio al Bienio progresista (1854-1856). Durante este periodo, el gobierno progresista llevar√° a cabo una serie de reformas econ√≥micas, entre las que se encuentra la aprobaci√≥n de la Ley de Desamortizaci√≥n General o la Desamortizaci√≥n de Madoz. El objetivo principal de esta desamortizaci√≥n es conseguir fondos para pagar las subvenciones de la construcci√≥n del ferrocarril (Ley General de Ferrocarriles (1855)). Esta desamortizaci√≥n sigue el mismo procedimiento que la de Mendiz√°bal. Sin embargo, afectar√° a los bienes eclesi√°sticos pendientes de venta de la desamortizaci√≥n anterior, los bienes de las instituciones ben√©ficas y a los bienes de los ayuntamientos. Estos bienes se dividen en dos:¬† los bienes de propios, que eran tierras cultivables distribuidas entre los habitantes del municipio para su explotaci√≥n, y los bienes del com√ļn, que eran tierras explotadas comunalmente, principalmente bosques.

La desamortizaci√≥n de Madoz, tuvo diversas consecuencias. Por un lado, al igual que en la desamortizaci√≥n de Mendiz√°bal, se obtuvieron importantes recursos, pero no los que se correspond√≠an con el valor de la tierra. Esto fue debido, por un parte, al exceso de oferta, que bajo los precios, y por otra parte al pago en Deuda P√ļblica, que no favoreci√≥ los ingresos del Estado. Por otra parte, los compradores volvieron a ser la alta burgues√≠a y la nobleza, lo que reforz√≥ el latifundismo a√ļn m√°s, principalmente en Andaluc√≠a y Castilla, y provoc√≥ un gran descontento del campesinado que se qued√≥ sin opciones de acceder a la posesi√≥n de tierras. Los ayuntamientos se quedaron sin su principal fuente de ingresos, lo que llev√≥ a la imposici√≥n de nuevos impuestos y el aumento del descontento de la poblaci√≥n campesina, que adem√°s perdi√≥ el uso de las tierras municipales. Todo esto gener√≥ un clima de enorme conflictividad social. Adem√°s, se volvi√≥ a producir una desviaci√≥n de los capitales, destinados a la inversi√≥n en el ferrocarril e industria, para comprar los bienes desamortizados. Asimismo, se produjo un aumento de la producci√≥n pero disminuy√≥ la productividad debido a la falta de inversiones en agricultura; y la roturaci√≥n de tierras de peor calidad, que a su vez provoc√≥ una terrible deforestaci√≥n que oblig√≥ a la aprobaci√≥n de leyes de reforestaci√≥n.¬†¬†

La expansi√≥n de tierras cultivadas caus√≥ un aumento en la productividad que se vio reflejado en el cultivo de cereales, haciendo que Espa√Īa comenzara a ser autosuficiente en el cultivo de trigo. En Andaluc√≠a destac√≥ el cultivo del olivo, y en la costa de levante, los c√≠tricos como la naranja. Tambi√©n¬† el cultivo de la vid tuvo un gran impulso en Navarra y la Rioja, y se extendi√≥ el cultivo de la patata y el ma√≠z. Solo en las zonas m√°s desarrolladas industrialmente, como Catalu√Īa y Pa√≠s Vasco y algunas zonas de Andaluc√≠a,se impuls√≥ una agricultura m√°s moderna basada en frutales y productos de regad√≠o. En el resto de la Pen√≠nsula, no se introdujeron innovaciones agrarias y la agricultura sigui√≥ estando atrasada,¬† impidiendo el desarrollo agr√≠cola del pa√≠s.

Para concluir, Espa√Īa sigue siendo un pa√≠s donde los procesos desamortizadores no han conseguido su objetivo de que la agricultura se convierta en un motor de la econom√≠a y provoque un desarrollo industrial, manteniendo una agricultura muy atrasada y de bajo rendimiento basada en los cultivos tradicionales y algunos nuevos, como los c√≠tricos, que m√°s adelante se convertir√°n en productos de exportaci√≥n. Adem√°s, la desamortizaci√≥n profundiz√≥ en la desigualdad del reparto de tierras, dando lugar a minifundios, localizados fundamentalmente en la Cornisa Cant√°brica y Galicia; una peque√Īa-mediana propiedad que sigue siendo poco rentable, localizada en las tierras de la Meseta Norte, y grandes latifundios, de mayor riqueza, pero donde no se producir√° ninguna modernizaci√≥n. Esto provocar√° que Espa√Īa siga anclada a una econom√≠a rural, de baja productividad, que no permitir√° obtener las ventajas para la industria que en otros pa√≠ses ha supuesto la modernizaci√≥n de la agricultura, debido en gran parte, a la incapacidad para que se desarrolle una gran demanda industrial por la precariedad del trabajo y los bajos sueldos.

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